lunes, 30 de julio de 2018

Emily Brontë, una mujer valiente




Emily Jane Brontë (Thornton, Yorkshire, Inglaterra; 30 de julio de 1818-Haworth, Inglaterra; 19 de diciembre de 1848).

Se cumplen hoy 200 años del nacimiento de la escritora inglesa Emily Brontë y celebro su existencia y su obra Cumbres Borrascosas. Imagino la agreste vida en los páramos, imagino a Catherine, acaso Emily, rebelde y vivaz, queriendo tragarse el mundo junto a su amigo y luego amor Hethcliff. Toda la pasión, todo el deseo y toda la furia que se lee en Cumbres Borrascosas, es la misma pasión, el mismo deseo y la misma furia que a lo largo de la historia humana sentimos ante el amor vivido y el amor perdido: “Hay más de mí en él que en mí misma. No sé de qué estarán hechas nuestras almas; pero, sean de lo que sea, la suya es igual a la mía…”. Valiente Emily Brontë al escribir estas páginas en plena época donde la escritura de las mujeres debía ser reservada y ajena (escribían con seudónimo). Valiente Emily Brontë al presentar a unos personajes lejanos, intensos, desproporcionados en sus odios y venganzas. Valiente Emily Brontë al hablar de la violencia doméstica, del maltrato, del alcoholismo. Valiente Emily Brontë que con tan corta edad y en medio de una vida solitaria y trabajadora, dedicó tiempo a la escritura.

domingo, 29 de julio de 2018

El cuerpo, el amor, la muerte, en "La Montaña Mágica"


-Oh, el amor, ¿sabes...? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ese es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y muy majestuosa (mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia, y la nobleza, y la piedad, y lo eterno, y lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies... De la misma manera, el cuerpo, también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espanto y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria, adorable imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y de la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo...! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena de secreto febril de la vida y la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas, y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y en el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omoplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas. ¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano! ¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la “Arteria femoralis” que late en el fondo del muslo y que divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la armonía de la tumba, y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!
La montaña mágica, Thomas Mann

jueves, 10 de noviembre de 2016


Arturo, el guardabosques


En mi infancia recorrí con agrado los pequeños bosques secos y las llanuras que circundaban el poblado de mi San Pedro, acompañado de amigos que nos dábamos cita para ir a coger arrayanes, guanábanas y otras frutas que se daban silvestres en esos parajes; me gozaba las charcas que quedaban en el lecho de la quebrada Artieta una vez que aclaraba el agua después de una creciente, chapoteábamos en gran algarabía hasta el cansancio. De esa manera me enamoré del campo, y tuve la fortuna de haber sido escogido para desempeñar el cargo de Guardabosques del Municipio de San Pedro, era el año de 1958, cuando tenía 26 años.

Para el desempeño de ese cargo se nos ofrecía ilustración sobre la legislación forestal, en especial sobre la conservación de los recursos naturales, haciendo énfasis sobre la conservación del recurso hídrico, el bosque y la fauna silvestre, se nos enseñó que hay leyes en ese sentido que datan del siglo XIX y la Ley 200 de 1936 sobre reforma  agraria, y en forma perentoria la obligación que adquieren los adjudicatarios de terrenos baldíos de conservar las zonas protectoras de los nacimientos de agua, las corrientes, ríos, quebradas y riachuelos. Se nos enseñó que en las laderas no se deben sembrar plantas en surcos subiendo o bajando la pendiente, sino en surcos del través para evitar la erosión del terreno. El cuidado de la fauna silvestre era de mucho interés y se nos demostró los beneficios que prestan las aves, inclusive los beneficios de otros animales como los murciélagos, los sapos y de ciertos depredadores que benefician la agricultura devorando grillos, en fin, toda clase de insectos no beneficiosos para los plantíos.

Armado de estas enseñanzas recorrí los campos y montañas de mi jurisdicción cuidando de los bosques para que se hiciera buen uso de la explotación forestal y enseñando algunas prácticas sobre conservación de la capa vegetal. El cuidado de los bosques comprendía tanto los de niebla en la parte alta, tan vitales para la conservación del agua, pues ellos almacenan y regulan el agua, a partir de las llamadas “fábricas de nube”, la conformación de los nacimientos de agua y su recorrido por los pequeños hilos de riachuelos; como los bosques secos en la parte baja, importantes para el control de las inundaciones y la regulación del agua.

En tales recorridos me detenía en las escuelas para compartir estas enseñanzas a niñas y niños, de esta manera el conocimiento sobre la conservación de la naturaleza se renovaba, esperando que a su vez, los niños impartieran las enseñanzas con sus padres o que más adelante ellos mismos las practicaran.

De esa que yo llamo aventura, hace más de 60 años, tengo gratos recuerdos, pues algunos viejos amigos  hacen reminiscencias de mi gestión como guardabosques.

Carlos Arturo Correa

2013

Hace unos años, mi padre llegó con este relato de su labor como guardabosques para que se lo transcribiera.  Y hace algunos días estuvimos juntos recorriendo el cauce de la quebrada Artieta. Él maravillado con su revegetalización recordó, orgulloso, sus años mientras recorría estos mismos senderos y dialogaba con los campesinos. En esta ocasión tuvo que quitarse la gorra para que algunos de ellos lo reconocieran. Reímos, compartimos, recogí datos importantes que me servirán para poder iniciar mi proceso de investigación de la Maestría. Fue un gran día. 
Noviembre 11 de 2016, día de su cumpleaños No. 85, con toda mi gratitud. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

NOTAS DE REACCIÓN EN FUNDAMENTOS DEL DESARROLLO

Para este segundo semestre de 2015 inicié la Maestría en Desarrollo Sustentable, de la Universidad del Valle donde la crítica a esta concepción de desarrollo es fuerte.

Podría decir que se trata de un Oxímoron: Desarrollo Sustentable.

A continuación presento las cuatro notas de reacción que escribí que hicieron parte del curso Fundamentos del desarrollo con el profesor Fabio Arias. 


Nota de reacción acerca del Prólogo y el Capítulo 1 del libro Colapso de Jared Diamond.

Las preguntas que se formula el autor Jared Diamond en su libro Colapso, son quizás las mismas preguntas que nos hacemos quienes o bien trabajamos en asuntos ambientales o bien quienes sentimos que los cambios, situaciones y/o problemas ambientales entran en crisis y ponen en situación de vulnerabilidad la vida (no solo la humana, sino la de todo ser vivo) en el Planeta. Entre las distintas preguntas que el autor formula, señalaré las siguientes:
-          ¿Cómo una sociedad que en otro tiempo fue tan poderosa pudo acabar derrumbándose?
-          ¿Cuál fue el destino de sus habitantes?
-          ¿Qué favoreció que determinadas sociedades fueran particularmente vulnerables?
-          ¿Se están exagerando de forma desproporcionada los riesgos o, por el contrario, se están subestimando?

A partir de las preguntas de este autor, surgen entonces más interrogantes:
-          ¿Por qué entre dos granjas en condiciones físicas y ambientales similares (aunque en épocas distintas), una granja perdura y la otra colapsa?
-          ¿Son las formas adaptativas las que hacen que una sociedad colapse o no?
-          ¿Qué hay detrás de las formas adaptativas?

Sobre esta última pregunta me detengo, para formularme una que le precede: ¿Qué significa adaptarse?, acaso primero sea conocer y entender el medio que habitaremos, acaso diseñar y hacer uso de herramientas que hagan fácil la adaptación, acaso organizarnos de una manera determinada para hacer de la adaptación un sistema donde todos podamos vivir, acaso definir normas, comportamientos e imaginarios con los cuales podamos construir una forma determinada de adaptarnos que nos permita relacionarnos con el medio al que nos estamos adaptando?

Ahora bien, el autor para explicar las causas de la desaparición o de la permanencia de una sociedad  expone cinco factores que se presentan y que pueden ser determinantes: 1) el deterioro medioambiental, 2) el cambio climático, 3) los vecinos hostiles, 4) los socios comerciales amistosos y 5) las respuestas de la sociedad a sus problemas medioambientales.

¿Qué ocurre con estos cinco factores? ¿Son acaso estos cinco factores los que nos permitirán deducir nuestro nuevo rumbo como sociedad? A continuación expondré brevemente lo que para el autor significan estos cinco factores:
1)     Deterioro medioambiental: referida básicamente a la intervención del ser humano (intervención antrópica) en su entorno, el cual, dependiendo de su fragilidad o de su capacidad de reacción, o de su resiliencia, podría éste deteriorarse o no.
2)     El cambio climático: como un suceso natural que acontece periódicamente (períodos prolongados de ocurrencia) en el Planeta, cambios que si no se es consciente de su ocurrencia, según el autor, pueden resultar fatales para una sociedad, al no prepararse para ello. (y, ¿qué pasa con el cambio climático producido por el ser humano? ¿qué pasa con las alteraciones tan fuertes que está ocasionando al clima la actividad humana?).
3)     Los vecinos hostiles: Contar o no con vecinos hostiles puede ser un factor que conduzca al debilitamiento o no de una sociedad, según el autor. Sin embargo, es la respuesta de dicha sociedad, quizás, la que hace que este debilitamiento se dé; es decir, cómo se responde a la hostilidad, ¿Me enfrento? ¿Me repliego? ¿Me mimetizo? …y de esta manera entonces garantizo mi superviviencia?
4)     Los socios comerciales amistosos: Sería este un aspecto a favor para muchas sociedades, el contar con vecinos amistosos.
5)     Las respuestas de la sociedad a sus problemas medioambientales, las cuales, según el autor, dependen de las instituciones políticas, económicas, sociales y de sus valores culturales,  de esa determinada sociedad.

Posteriormente el autor se centra en exponer la situación de Montana, el tercer estado más grande en territorio de los Estados Unidos, el sexto más pequeño en población y el segundo con menor densidad de población. Sin embargo, a pesar de su belleza natural y de ser uno de los estados menos deteriorados de este país, Montana presenta casi los mismos problemas ambientales que se tienen a lo largo y ancho del Planeta: La contaminación de los ríos por minería y por la tala de los bosques; la salinización de los suelos; problemas de abastecimiento de agua; disminución de los glaciares; introducción de especies foráneas de flora y fauna.  Sin embargo, la apreciación frente a estos problemas es diferentes para la población, algunos lo consideran un problema, mientras otros no lo ven así. Pese a esto, el autor invita a valorar la situación de vulnerabilidad que tiene este Estado, pues sus ingresos dependen en gran parte del Gobierno federal, así como de financiación privada.

Habiendo leído lo que sucede en Montana, a través de las experiencias que los amigos del autor le presentaron, y retomando los cinco factores que éste menciona, que pueden ser causales de los problemas ambientales y determinantes en el colapso o no de una sociedad, regreso a dos de las preguntas formuladas arriba:
-          ¿Son las formas adaptativas las que hacen que una sociedad colapse o no?
-          ¿Qué hay detrás de las formas adaptativas?

A las cuales se suman otras más:
-          ¿Qué tipo de sociedad privilegiar para que se garantice el buen vivir de sus pobladores, así como el buen vivir de las demás especies no humanas?

Bien sabemos que son muchas las concepciones que se tienen frente a la vida, frente a la sociedad que se quiere, frente a la valoración de un determinado aspecto, todo esto hace parte de lo que la cultura nos inculca, inicialmente, y lo que cada uno asume para sí de esta cultura, con el transcurrir del tiempo. Pero… qué priorizar? Y esta priorización debe ser individual o colectiva? Es aquí, creo, en la priorización, donde debemos detenernos, porque lo que quizás prioricemos, es en últimas lo que valoramos, entonces… ¿qué valoramos?


REFERENCIAS
DIAMOND, Jared. Colapso Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Nueva York. Primera edición. Enero de 2006. 

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Nota de reacción acerca del capítulo 12 ¿por qué algunas sociedades toman decisiones catastróficas? del libro Colapso de Jared Diamond.

Sí, es verdad, los postulados que presenta el autor frente a las razones que conllevan a una sociedad a actuar o no frente a los problemas ambientales que lo pueden estar afectando,  considero que están formulados en la dirección correcta. 

Es decir, que una sociedad puede no prever la ocurrencia de un problema ambiental antes que este se presente, porque puede no contar con la información necesaria que le indique qué está ocurriendo, o puede no tener referentes anteriores que muestren que “algo problemático” va a desencadenarse.

También, de otro lado, si el problema está ocurriendo, pueden no percatarse de ello; de hecho hace unos días conversaba con unas amigas acerca de los cambios en los cultivos en el centro del Valle del Cauca, ya que somos de pueblos de ese sector, y cómo en nuestra infancia gozamos de cultivos de millo, maíz, frutales, desapareciendo sin darnos cuenta mientras el monocultivo de la caña de azúcar se apoderaba de nuestras veredas con todas las consecuencias medioambientales, sociales y económicas que conlleva dicho monocultivo, sufriendo con ello de lo que el autor llama “amnesia del paisaje”.

O como también lo plantea el autor, una sociedad puede darse cuenta de la ocurrencia del problema y no hacer nada por remediarlo, atenderlo o solucionarlo, y aquí la pregunta que surge es ¿por qué no actúan?, ¿qué se requiere para que se tome la decisión?, es aquí quizá donde como sociedad colombiana estemos frente a problemas como la carencia de agua y el racionamiento al que estamos sometidos los caleños en este momento, que si bien tiene que ver con el fenómeno del niño, también se relaciona con el manejo que se le está dando a las cuencas hidrográficas y con los sistemas de abastecimiento de agua que tenemos y con la manera en que la ciudadanía hace uso del agua. Preguntándonos entonces, ¿por qué ante esta situación no hacemos nada? ¿Qué estamos esperando para actuar?, acaso estamos esperando a que nuestros dirigentes hagan lo que no han hecho hasta ahora? ¿Qué liderazgo se ejerce frente a los problemas ambientales que nos permita tomar las decisiones más adecuadas?. O como dijo Carl Sagan, ningún superhéroe del ambiente nos va a venir a salvar, porque es a nosotros a quienes corresponde hacerlo.

Y finalmente, también pasa que ante la ocurrencia de los problemas ambientales, una sociedad se percate de ellos, actúe, pero no logre solucionarlos, por distintas razones. Y entonces ante la decisión de actuar, nos preguntamos: ¿qué los hizo actuar? ¿En qué se equivocaron? ¿Cuáles son las apuestas de la sociedad que la lleva a actuar? Aquí entonces, vale la pena detenerse y pensar que no basta con tener información, con conocer las causas de un problema, con ser sensibles ante lo que suceda, si finalmente no decidimos actuar. Pero, como lo plantea el autor, existe una escala de valores que media en las decisiones, ¿valoramos la vida de unos pocos o la de todos?, ¿qué tipo de vida valoramos para nosotros y para la sociedad en su conjunto? ¿La valoramos igual? ¿En esta valoración estamos teniendo en cuenta no solo a los seres humanos, sino a los demás seres vivos?

Tomando las palabras del autor: “Quizá la clave del éxito o el fracaso como sociedad resida en saber qué núcleo de valores debe conservarse y cuáles hay que desechar y sustituir por otros nuevos cuando la situación cambia.”

Es decir, quizá la clave del éxito esté en reconocer que no estamos solos, que somos seres interdependientes y que si como grupo, o como sociedad no recobramos el valor de la solidaridad para apoyarnos entre nosotros, y además no respetamos y valoramos la vida en todas sus dimensiones, definitivamente estaremos condenados al fracaso. De hecho, estas decisiones son, quizá primero, individuales, donde cada uno se hace consciente de su lugar en el mundo y de cómo su actuación está enlazada con la de otro/otros.

“…si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Tal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación de efectos y causas.” El Zahír, Jorge Luis Borges.

Como estudiante de esta Maestría, debo decir que en tan solo dos meses que llevamos de clases, en lo personal me estoy cuestionando muchas de mis actuaciones. El grupo humano que conforman mis compañeros de clase, ha resultado ser un grupo inquieto, crítico, pero también solidario y en la búsqueda de un mejor vivir que implique la convivencia solidaria y respetuosa con todos los que poblamos este Planeta, humanos y no humanos, y debo decir que resulta bastante alentador. Y esto apenas comienza.



REFERENCIAS

DIAMOND, Jared. Colapso Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Nueva York. Primera edición. Enero de 2006.

SAGAN, Carl. Miles de Millones. Círculo de Lectores. Barcelona, España, 1998.

BORGES, Jorge Luis. El Aleph. Alianza editorial. Madrid, España. Décimo quinta reimpresión, 2009.

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 Nota de reacción sobre el texto Sustentabilidad como Elección Colectiva de Fabio Arias y Melissa Quintero. [1]

Luego de leer el texto propuesto, me pregunto por qué los autores ponen de manifiesto que la sustentabilidad es una elección colectiva, cuando en las definiciones de sustentabilidad no se aborda de manera directa dicha premisa, sino que abordan la definición desde el punto de vista del fin que se persigue y no de la manera como dicho fin debe perseguirse. En el primer caso, la definición con énfasis económico habla de sostener el nivel de consumo que garantice su nivel de vida y el de las generaciones futuras bajo la premisa de mantener la capacidad de producción, aquí la elección parece incluso ser individual (yo decido qué consumo). En la segunda definición el énfasis es ecológico, allí se reconoce que el Planeta tiene límites y que por ello se debe procurar mantener la vida y la capacidad de regeneración de los ecosistemas, donde si bien es importante el bienestar social, lo que se destaca es la restricción biofísica. Y por último está el enfoque del desarrollo humano sustentable donde importan tanto las generaciones futuras, como las presentes, buscando la integración entre el progreso humano y la conservación del medio ambiente. Como se puede ver, en ninguna de ellas se evidencia como lograr dicha sustentabilidad.

Con las definiciones anteriores, quiero aclarar, no se menciona si las elecciones que la ciudadanía debe hacer sean de tipo colectivo o individual, para conseguir dichos propósitos. Tan solo más adelante y en otra definición, la de Agyeman y Evans (2004) se menciona que la sustentabilidad justa puede verse como “una oportunidad política de movilización y de acción desde un nivel local o activista” y que a su vez “ninguna acción pública se hará en detrimento de algún grupo social”. Es decir, aquí ya la premisa de la elección colectiva se hace manifiesta, está el fin, pero también el medio. Sin embargo, y en eso estoy de acuerdo, los autores mencionan que buscar la definición definitiva o correcta de la sustentabilidad “es una tarea infructuosa”, toda vez  que se trata de una construcción social, que es cambiante, conforme una sociedad determine sus métodos adaptativos, o según las circunstancias que le esté correspondiendo vivir.

Ahora bien, gratamente, los autores al concluir el punto 2 manifiestan que el desafío para alcanzar la sustentabilidad es cómo ponerla en práctica. Entonces identifico que hay algo de acierto en lo que he dicho, que las definiciones de por sí, no nos conducen, ni condujeron a lograr la tan anhelada sustentabilidad; que hay algo más que se requiere, que ese algo más es no solo poner en común los objetivos de la sustentabilidad, sino poner en común la manera de alcanzarla. Y he aquí donde subyace el máximo reto. Ahora bien, para los autores, la manera de alcanzarla es a través de la elección colectiva, la cual requiere de una “difícil coordinación social”. Sin embargo, me pregunto si es allí donde está la salida a nuestra falta de sustentabilidad, porque si bien poner en común intereses y necesidades no es fácil, considero que lo realmente difícil es el énfasis en la valoración que la sociedad le da a los recursos naturales y al medio ambiente, donde ésta difiere constantemente y ello hace casi imposible poner en común intereses, es decir por ejemplo, que pese a que sabemos lo indispensable que es el agua, la desperdiciamos, no cuidamos los ríos, etc., es decir la valoración se traduce en acciones que van en contra de su calidad y su cantidad.

Volviendo al texto: ¿qué pasa entonces con la elección colectiva? ¿Por qué es difícil la coordinación social? Para responder estas preguntas, encuentro que los autores citan a Ratner (2004) quien argumenta que la sustentabilidad “es el resultado social de la competencia entre objetivos e intereses de los diferentes actores, es decir, la sustentabilidad involucra un diálogo de valores sobre el futuro colectivo.”. En este aspecto me detengo, porque considero que sí es aquí donde radica en muy buena medida lo que sucede o no con la sustentabilidad y la manera cómo alcanzarla, pero, es en este cómo, donde de nuevo los diferentes autores que se citan en el texto, se quedan cortos. Valorar los recursos naturales y el medio ambiente, no en términos monetarios o financieros, sino como consigna humana que respeta y defiende la vida en todas sus formas en el Planeta, y todo aquello que la sustenta (agua, suelo, flora, fauna, aire, minerales), serían la base para avanzar en procesos de sustentabilidad. Aquí pareciera que pudiese darse un consenso, pues se trata de la vida que respalda nuestra propia vida, individual y colectiva, pero no siempre es así, pues no todos, ni en toda ocasión, los colectivos, o grupos o sociedades logran ponerse de acuerdo, o usando las palabras de los autores, logran una coordinación social efectiva.  

Ahora bien, de acuerdo con el texto, parte del cómo alcanzar la sustentabilidad está en la identificación de los actores sociales estratégicos para cada situación ambiental, aquí los autores hacen referencia a las comunidades locales, a las organizaciones sociales intermediarias (ONG y partidos políticos); así como a las entidades del Estado. Así como también en la institucionalidad de mecanismos de participación ciudadana, para lo cual los autores hacen referencia a los procesos de construcción participativa y de resolución de conflictos  que se dan en la formulación de los planes de ordenamiento territorial y  para ello citan tres ejemplos ocurridos en Valle del Cauca[2] . Sin embargo, si bien la institucionalidad es importante, así como contar con mecanismos de participación ciudadana, considero que si no existe una base valorativa frente a la vida que hay que conservar,  en todas sus dimensiones, serán muy pocos los logros a alcanzar en cuanto a la sustentabilidad, esto además, ligado con la manera como se concibe y se construye lo público: lo público que es de todos, pero que a la vez no asumimos como nuestro.

Estoy de acuerdo con que la sustentabilidad es una elección colectiva, sí, pero ésta no es suficiente. Quizá sí contamos con mecanismos, tanto tecnológicos, como con herramientas de participación ciudadana que nos permitan hacer la elección, y a su vez contamos con una base valorativa frente a lo que debemos conservar en la naturaleza. Sin embargo, tal como lo señalan los autores, la coordinación social es difícil, pero dicha coordinación pasa por una elección valorativa individual frente a lo se debe conservar, frente a la vida misma y lo que ella requiere para ser vivida con dignidad. Y esta escala valorativa, creo, es la que al final falla, la que al final no permite que haya acuerdos, ni que se tomen decisiones definitivas (porque en muchas ocasiones los problemas ambientales cuentan con diagnósticos efectivos, donde las causas han sido identificadas y donde se cuenta con salidas técnicas reales). Es esta escala valorativa donde como sociedad nos perdemos, por los múltiples intereses, porque creemos que hay tiempo, porque sentimos que aún hay recursos para todos, porque nadie toma la decisión definitiva y la hace valer.

Concluyo para mí que la sustentabilidad es un conjunto de elecciones: individuales inicialmente, y colectivas, seguidamente; pero también de elecciones tecnológicas, de elecciones organizativas, de elecciones normativas y principalmente o prioritariamente, de elecciones valorativas frente a la vida, no solo humana, sino también la no humana, la vida de todos los seres que compartimos este Planeta, frágil y con límites y que aún no terminamos de conocer. Tal como concluye el profesor Ángel Maya (1988): “la relación con la naturaleza está mediada por la relación entre los hombres. Involucra también la red simbólica con la que se teje y se transmite la cultura”.


REFERENCIAS

ANGEL M., Augusto. El retorno a la tierra, introducción a un método de interpretación ambiental. Ministerio de Educación Nacional. Bogotá, noviembre 1988.

ARIAS, Fabio. QUINTERO Melissa. Sustentabilidade em Debate. V.6, n. 2. Brasilia, Brasil, mayo/agosto 2015.



[1] ARIAS, Fabio. QUINTERO Melissa. Sustentabilidade em Debate. V.6, n. 2. Brasilia, Brasil, mayo/agosto 2015.
[2] Las experiencias citadas por los autores corresponden a los municipios de Yumbo, Guadalajara de Buga y Cartago, en el Valle del Cauca.



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Nota de reacción sobre el texto Instituciones y Sustentabilidad en el Ordenamiento Territorial
Municipal Colombiano. Los Casos de Cartago, Guadalajara de Buga y Yumbo, de Fabio Alberto Arias Arbeláez[1].


Desconozco las razones por las cuales surge una política municipal de ordenamiento territorial en nuestro país, uno podría pensar que se trata de algo que puede ser obvio,  es decir que se defina  planificar el territorio y que dicha planificación esté basada en la sustentabilidad de los recursos naturales, toda vez que éstos son la base para que se dé un desarrollo equilibrado, ya que sin por ejemplo agua, una comunidad no puede vivir en condiciones dignas, como tampoco sin contar con una buena calidad del aire. En este sentido también se espera que una política municipal de ordenamiento territorial permita regular la manera como se organiza una ciudad o un pueblo acorde con cómo se materializan en el territorio estos recursos naturales, es decir teniendo en cuenta por ejemplo la trayectoria de los ríos, la ubicación de la zona montañosa, etc.

Es decir, hay un deber ser que subyace a las razones para que una política municipal de ordenamiento territorial se aplique, sin embargo, en nuestra realidad colombiana, esto se ha derivado de la necesidad de controlar el irregular crecimiento urbano de acuerdo con lo que plantea ARIAS, Fabio (2015), donde lo que se entra es a resolver un problema ya existente y no a preverlos, prevenirlos y actuar en consecuencia: “Para los años 1990 la mitad de las ciudades eran el resultado de ocupación ilegal de los suelos por población de bajos ingresos. Esta situación llevó a que una gran fracción de las ciudades contara con condiciones de habitabilidad precarias, sin abastecimiento de servicios públicos, sin articulación a los sistemas de transporte y ubicación en zonas de amenazas y riesgos naturales.”

El interrogante que surge es: ¿Cómo la política de ordenamiento territorial municipal, ha propiciado acciones para la sustentabilidad en las ciudades, bien sea grandes, intermedias o pequeñas? tal como lo formula el mismo ARIAS, Fabio, quien para responderla toma el ejemplo de tres ciudades intermedias del Valle del Cauca, Cartago, Buga y Yumbo, entre los años 1997 y 2010.

Los argumentos presentados para Yumbo y para Buga son diversos, sin embargo en ambos está presente el rol de los diferentes actores sociales que intervinieron directamente en los procesos de planificación, bien sea como en el caso de Yumbo, de contar con un Alcalde que supo dimensionar los factores ambientales, sociales e industriales, contando con un aliado estratégico como la CVC,  la autoridad ambiental regional. De igual modo, la participación comunitaria y de las organizaciones no estatales fue puntual en la formulación del Plan Básico de Ordenamiento Territorial – PBOT, lo que al final favoreció la legitimidad del mismo.

Se dice también en el documento de ARIAS, Fabio que la calidad de la formulación de este PBOT de Yumbo permitió que los Alcaldes siguientes tomaran esta herramienta de planificación y la articularán con sus planes de desarrollo, logrando con ello avances significativos para el bien del municipio, es decir, pensando en el bien común.

En el caso de Buga, el proceso de formulación del plan de ordenamiento también permitió la participación de diferentes actores sociales involucrados en los tres ejes en los que se centra éste, el turismo, la plataforma logística y una ruralidad sostenible.  En este proceso la participación de la CVC también fue crucial (pese a las diferencias entre la Alcaldía y esta autoridad ambiental), así como del Consejo Municipal de Desarrollo Rural, donde tienen asiento organizaciones campesinas de gran trayectoria en la región como Corponogales y la Corporación del Río Morales, participación que fue diezmada por el conflicto armado, donde la presencia de grupos paramilitares coartó a sus líderes impidiéndose el fortalecimiento de un proceso de desarrollo rural participativo y sustentable.

La breve reseña de la participación en los procesos de formulación de los planes de ordenamiento territorial de estos dos municipios del Valle del Cauca, son un ejemplo de la difícil tarea que subyace en dicha formulación, ya que existen múltiples intereses, que no siempre apuntan al bien común; o que su implementación depende de la voluntad del gobernante de turno. Es decir nuestras políticas finalmente son frágiles pues entrar a jugar diferentes factores que o bien las hacen viables o bien las debilitan y las fraccionan, como en el caso de Buga que en su zona alta, toda una comunidad fue silenciada por las armas de los violentos. 

Finalmente, la sustentabilidad depende de las decisiones de las sociedades, depende de la voluntad que estas tengan para definir una agenda común, depende de hacer a un lado los intereses particulares para pensar en intereses comunes. Quisiera ser optimista, como lo es el autor Fabio Arias, quien nos plantea que la práctica de la sustentabilidad muestra que no existen procedimientos definitivos y que ésta es una construcción colectiva en contextos específicos alrededor de unos principios básicos de calidad de vida de las personas y de la capacidad del planeta para mantener la vida. Pero la verdad, no lo soy. Porque los intereses son múltiples, porque cada actor social tenderá a privilegiar sus propios intereses, porque no asumimos que tenemos una casa común, porque desconocemos la capacidad de resiliencia que finalmente tenga nuestro planeta, porque para nuestro caso colombiano, la importancia del bien común y del bien colectivo no se enseña desde pequeños y por ello dimensionarlos siendo adultos nos resulta sumamente difícil y sumamente complejo, dejándonos caer en egoísmos, en negaciones del otro, en exclusión de formas de pensar y de actuar diferentes.

Quisiera pensar que sí es posible. De hecho hago parte de un colectivo de ciclistas urbanos que ha participado en los procesos de formulación del POT de Cali. Pero justamente esta semana, nos cuestionábamos quién o quiénes están detrás del hecho de que la red de ciclorutas que están establecidas en el POT del 2000 aún no se hayan construido. Sabemos que hay muchos intereses en juego, y que las voluntades gubernamentales no han sido suficientes. Pero quiero creer. Quisiera creer.



[1] ARIAS, Fabio. Instituciones y Sustentabilidad en el Ordenamiento Territorial Municipal Colombiano. Los Casos de Cartago, Guadalajara de Buga y Yumbo Universidad del Valle, Cali, Enero 2015



martes, 4 de agosto de 2015

Intermezzo de mamá



"Cuando vean por ahí la película "Intermezzo" no dejen de verla", esta fue la indicación que nos dio nuestra mamá. Así es que, la he visto ya, luego de muchos años la conseguí y la he visto.

Protagonizada por la bella Ingrid Bergman, como Anita Hoffman y Leslie Howard, como Holger Brandt, quienes viven una historia de amor, dejando atrás sus vidas tal como las están viviendo para entregarse a su propio romance; donde al final Anita se dará cuenta que ella es como la obra musical que han interpretado juntos, afirmando: "yo fui un intermezzo en su vida".


Pero no es la película como tal la que me motiva a escribir, es haber visto la película que mi madre me recomendó hace ya muchos años. Ella, absoluta romántica, quien, supongo, debió sufrir con las historias de ambas mujeres - Anita y la esposa de Holger-: el anhelado, logrado y perdido amor de la una, y la separación o el frustrado amor, de la otra.

Con cada escena sentí como si mi madre estuviera a mi lado, riendo con la hija de Holger, admirando a Bergman, fascinada con los trajes y la casa, regañando al protagonista por su egoísmo o por no dejar que la joven pianista surgiera por sí misma, sin él, estudiando en París, buscando su propia felicidad.


Y también seguramente estaría diciéndole a Anita que no fuera boba, que estudiara, que no estuviera detrás de un hombre casado y con hijos, que todas las mujeres somos valiosas y que no debemos estar a la sombra de nadie, así , tal cual, como la escuché diciéndole a mis hermanas y luego a mi misma, en mi propio momento.

Aunque también el romance, supongo, lo habría disfrutado, ella, mi madre, absoluta romántica, seducida por tangos y boleros, por lo que el viento se llevó, por la estrella de David  para no olvidar su forma de mirar.

También mi madre me estaría diciendo que cada persona es libre de decidir con quien estar y que nadie es dueño de nadie, bendita lección que me tiene hoy aquí con la historia que he vivido, con la libertad e independencia como bastiones sagrados de la dignidad humana. Pero eso sí, sin pisotear a nadie, respetando y siendo solidarios y por ello seguramente estaría orgullosa de la decisión de Anita, quien decide partir, dejando a su amado para que que cada uno reencuentre su propio camino.

Todas estas y tantas otras lecciones, han sido mi guía, mi querida mamá. Son parte de esas semillas de mostaza que regaste en mí. Tan solo puedo decirte que aquí voy, sigo caminando, en mi propia búsqueda, en mi propio encuentro.

Todas sus lecciones, debo decir, tienen fundamento en los principios de la racionalidad de Emmanuel Kant, donde aprender a pensar por mí misma, fue esa primera lección de vida, aprender a tomar mis propias decisiones, de manera responsable y con sensatez, luego, aprender a ponerme en el lugar del otro, o como ella misma decía "póngase en los zapatos del otro", para con ello indicarme que debía ser respetuosa, siempre, y finalmente ser consecuente, con lo pienso, con lo que quiero, con lo que hago, es al final, la tarea más difícil, y en la que me esfuerzo día a día.

Por todo esto y por mucho más, puedo decir que tuve a la mejor mamá del mundo, su absoluto e incondicional amor me llenó de felicidad y por ello agradezco a la vida, por siempre.

viernes, 19 de junio de 2015

Proyecto Mi cuerpo, mi reflejo, la extensión de mi ser, segunda parte

P I E R N A S


Benditas piernas mías, es lo único que puedo decir luego del padecimiento que he tenido (la medicina es maravillosa y ahí vamos).

Es la traslación física, la posibilidad de movimiento, de ir y venir. El gran asunto es moverse decía el señor R. L. Stevenson, bueno, pienso igual. Luego de haber estado tan quieta, física y emocionalmente, gracias doy por tener la posibilidad de emprender de nuevo mi propio viaje. 

Ellas, las mías, son fuertes, eso lo sé por la gran capacidad de caminar, de escalar los territorios que he escalado en mis tareas laborales, de haber resistido la fuerza del mar entrando una tarde a La Barra - fue por ellas por las que pude salir a flote sin dejarme arrastrar-. Lo sé por la dinámica que tienen al pedalear en mi vieja cicla roja. 

Son las más consentidas por mí, las lleno de cremas y de aceites, no había hecho conciencia hasta ahora de esto, pero es verdad, es la parte de mi cuerpo que más consiento... averiguaré por qué, la verdad no tengo idea.


Junio, 2015.

jueves, 11 de junio de 2015

Proyecto Mi cuerpo, mi reflejo, la extensión de mi ser. Primera parte.

L A S   M A N O S


Hacedoras por naturaleza, con mis manos he tejido desde pequeña, he dibujado, he escrito, he realizado múltiples proyectos manuales desde el batik, hasta las delicadas tarjetas con finos cortes que moldeaban mariposas y flores, así como las figuras en origami. Mis manos han hablado por mí, expresándose a través de trazos, colores, y las delicadas sutilezas de moldear el papel con quiebres, con cortes, e incluso con la escritura, "para darle forma - al mover la mano -  a signos que ya conocemos", como nos lo dijo Ricardo Piglia al hablar de Borges en la televisión pública argentina.  

Por años dejé a un lado todas estas actividades, priorizando mi quehacer profesional entre lo académico y el trabajo ambiental con comunidades, sin embargo, este año volví al trabajo manual, y mis manos entonces están recuperando su destreza para la fina puntada, para el corte sutil, para el trazo sencillo y fuerte. Así poco a poco va aflorando la imaginación y con ellos el disfrute por la creación.

Con las manos también se palpa, se siente, se acaricia y con la prolongación de los brazos y con el cuerpo se abraza a otro ser que siente la calidez y la fuerza de ese acto supremo de decirle que le importas. Así es que... bienenvenidos también todos los abrazos.





Agradezco a aquellas amigas que me han impulsado a reactivar mis proyectos creativos. Ahí voy de nuevo retomando ideas, buscando las diferentes texturas en el papel, palpando hilos de mil colores para seguir soñando.

Mayo de 2015