Podría decir que se trata de un Oxímoron: Desarrollo Sustentable.
A continuación presento las cuatro notas de reacción que escribí que hicieron parte del curso Fundamentos del desarrollo con el profesor Fabio Arias.
Nota de reacción acerca del
Prólogo y el Capítulo 1 del libro Colapso de Jared Diamond.
Las
preguntas que se formula el autor Jared Diamond en su libro Colapso, son quizás
las mismas preguntas que nos hacemos quienes o bien trabajamos en asuntos
ambientales o bien quienes sentimos que los cambios, situaciones y/o problemas
ambientales entran en crisis y ponen en situación de vulnerabilidad la vida (no
solo la humana, sino la de todo ser vivo) en el Planeta. Entre las distintas
preguntas que el autor formula, señalaré las siguientes:
-
¿Cómo
una sociedad que en otro tiempo fue tan poderosa pudo acabar derrumbándose?
-
¿Cuál
fue el destino de sus habitantes?
-
¿Qué
favoreció que determinadas sociedades fueran particularmente vulnerables?
-
¿Se
están exagerando de forma desproporcionada los riesgos o, por el contrario, se
están subestimando?
A
partir de las preguntas de este autor, surgen entonces más interrogantes:
-
¿Por
qué entre dos granjas en condiciones físicas y ambientales similares (aunque en
épocas distintas), una granja perdura y la otra colapsa?
-
¿Son
las formas adaptativas las que hacen que una sociedad colapse o no?
-
¿Qué
hay detrás de las formas adaptativas?
Sobre
esta última pregunta me detengo, para formularme una que le precede: ¿Qué
significa adaptarse?, acaso primero sea conocer y entender el medio que
habitaremos, acaso diseñar y hacer uso de herramientas que hagan fácil la
adaptación, acaso organizarnos de una manera determinada para hacer de la
adaptación un sistema donde todos podamos vivir, acaso definir normas,
comportamientos e imaginarios con los cuales podamos construir una forma
determinada de adaptarnos que nos permita relacionarnos con el medio al que nos
estamos adaptando?
Ahora
bien, el autor para explicar las causas de la desaparición o de la permanencia
de una sociedad expone cinco factores
que se presentan y que pueden ser determinantes: 1) el deterioro
medioambiental, 2) el cambio climático, 3) los vecinos hostiles, 4) los socios
comerciales amistosos y 5) las respuestas de la sociedad a sus problemas
medioambientales.
¿Qué
ocurre con estos cinco factores? ¿Son acaso estos cinco factores los que nos
permitirán deducir nuestro nuevo rumbo como sociedad? A continuación expondré
brevemente lo que para el autor significan estos cinco factores:
1) Deterioro medioambiental:
referida básicamente a la intervención del ser humano (intervención antrópica)
en su entorno, el cual, dependiendo de su fragilidad o de su capacidad de
reacción, o de su resiliencia, podría éste deteriorarse o no.
2)
El
cambio climático: como un suceso natural que acontece periódicamente (períodos
prolongados de ocurrencia) en el Planeta, cambios que si no se es consciente de
su ocurrencia, según el autor, pueden resultar fatales para una sociedad, al no
prepararse para ello. (y, ¿qué pasa con el cambio climático producido por el
ser humano? ¿qué pasa con las alteraciones tan fuertes que está ocasionando al
clima la actividad humana?).
3)
Los
vecinos hostiles: Contar o no con vecinos hostiles puede ser un factor que
conduzca al debilitamiento o no de una sociedad, según el autor. Sin embargo,
es la respuesta de dicha sociedad, quizás, la que hace que este debilitamiento
se dé; es decir, cómo se responde a la hostilidad, ¿Me enfrento? ¿Me repliego?
¿Me mimetizo? …y de esta manera entonces garantizo mi superviviencia?
4)
Los
socios comerciales amistosos: Sería este un aspecto a favor para muchas
sociedades, el contar con vecinos amistosos.
5) Las respuestas de la sociedad a
sus problemas medioambientales, las cuales, según el autor, dependen de las
instituciones políticas, económicas, sociales y de sus valores culturales, de esa determinada sociedad.
Posteriormente
el autor se centra en exponer la situación de Montana, el tercer estado más
grande en territorio de los Estados Unidos, el sexto más pequeño en población y
el segundo con menor densidad de población. Sin embargo, a pesar de su belleza
natural y de ser uno de los estados menos deteriorados de este país, Montana
presenta casi los mismos problemas ambientales que se tienen a lo largo y ancho
del Planeta: La contaminación de los ríos por minería y por la tala de los
bosques; la salinización de los suelos; problemas de abastecimiento de agua;
disminución de los glaciares; introducción de especies foráneas de flora y
fauna. Sin embargo, la apreciación frente
a estos problemas es diferentes para la población, algunos lo consideran un
problema, mientras otros no lo ven así. Pese a esto, el autor invita a valorar
la situación de vulnerabilidad que tiene este Estado, pues sus ingresos
dependen en gran parte del Gobierno federal, así como de financiación privada.
Habiendo
leído lo que sucede en Montana, a través de las experiencias que los amigos del
autor le presentaron, y retomando los cinco factores que éste menciona, que
pueden ser causales de los problemas ambientales y determinantes en el colapso
o no de una sociedad, regreso a dos de las preguntas formuladas arriba:
-
¿Son
las formas adaptativas las que hacen que una sociedad colapse o no?
-
¿Qué
hay detrás de las formas adaptativas?
A
las cuales se suman otras más:
-
¿Qué
tipo de sociedad privilegiar para que se garantice el buen vivir de sus
pobladores, así como el buen vivir de las demás especies no humanas?
Bien
sabemos que son muchas las concepciones que se tienen frente a la vida, frente
a la sociedad que se quiere, frente a la valoración de un determinado aspecto,
todo esto hace parte de lo que la cultura nos inculca, inicialmente, y lo que
cada uno asume para sí de esta cultura, con el transcurrir del tiempo. Pero…
qué priorizar? Y esta priorización debe ser individual o colectiva? Es aquí,
creo, en la priorización, donde debemos detenernos, porque lo que quizás
prioricemos, es en últimas lo que valoramos, entonces… ¿qué valoramos?
REFERENCIAS
DIAMOND,
Jared. Colapso Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Nueva
York. Primera edición. Enero de 2006.
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Nota de reacción acerca del
capítulo 12 ¿por qué algunas sociedades
toman decisiones catastróficas?
del libro Colapso de Jared Diamond.
Sí,
es verdad, los postulados que presenta el autor frente a las razones que
conllevan a una sociedad a actuar o no frente a los problemas ambientales que
lo pueden estar afectando, considero que
están formulados en la dirección correcta.
Es
decir, que una sociedad puede no prever la ocurrencia de un problema ambiental
antes que este se presente, porque puede no contar con la información necesaria
que le indique qué está ocurriendo, o puede no tener referentes anteriores que
muestren que “algo problemático” va a desencadenarse.
También,
de otro lado, si el problema está ocurriendo, pueden no percatarse de ello; de
hecho hace unos días conversaba con unas amigas acerca de los cambios en los
cultivos en el centro del Valle del Cauca, ya que somos de pueblos de ese
sector, y cómo en nuestra infancia gozamos de cultivos de millo, maíz,
frutales, desapareciendo sin darnos cuenta mientras el monocultivo de la caña
de azúcar se apoderaba de nuestras veredas con todas las consecuencias medioambientales,
sociales y económicas que conlleva dicho monocultivo, sufriendo con ello de lo
que el autor llama “amnesia del paisaje”.
O
como también lo plantea el autor, una sociedad puede darse cuenta de la
ocurrencia del problema y no hacer nada por remediarlo, atenderlo o
solucionarlo, y aquí la pregunta que surge es ¿por qué no actúan?, ¿qué se
requiere para que se tome la decisión?, es aquí quizá donde como sociedad
colombiana estemos frente a problemas como la carencia de agua y el
racionamiento al que estamos sometidos los caleños en este momento, que si bien
tiene que ver con el fenómeno del niño, también se relaciona con el manejo que
se le está dando a las cuencas hidrográficas y con los sistemas de
abastecimiento de agua que tenemos y con la manera en que la ciudadanía hace uso
del agua. Preguntándonos entonces, ¿por qué ante esta situación no hacemos
nada? ¿Qué estamos esperando para actuar?, acaso estamos esperando a que
nuestros dirigentes hagan lo que no han hecho hasta ahora? ¿Qué liderazgo se
ejerce frente a los problemas ambientales que nos permita tomar las decisiones
más adecuadas?. O como dijo Carl Sagan, ningún superhéroe del ambiente nos va a
venir a salvar, porque es a nosotros a quienes corresponde hacerlo.
Y
finalmente, también pasa que ante la ocurrencia de los problemas ambientales,
una sociedad se percate de ellos, actúe, pero no logre solucionarlos, por
distintas razones. Y entonces ante la decisión de actuar, nos preguntamos: ¿qué
los hizo actuar? ¿En qué se equivocaron? ¿Cuáles son las apuestas de la sociedad
que la lleva a actuar? Aquí entonces, vale la pena detenerse y pensar que no
basta con tener información, con conocer las causas de un problema, con ser
sensibles ante lo que suceda, si finalmente no decidimos actuar. Pero, como lo
plantea el autor, existe una escala de valores que media en las decisiones,
¿valoramos la vida de unos pocos o la de todos?, ¿qué tipo de vida valoramos
para nosotros y para la sociedad en su conjunto? ¿La valoramos igual? ¿En esta
valoración estamos teniendo en cuenta no solo a los seres humanos, sino a los
demás seres vivos?
Tomando
las palabras del autor: “Quizá la clave
del éxito o el fracaso como sociedad resida en saber qué núcleo de valores debe
conservarse y cuáles hay que desechar y sustituir por otros nuevos cuando la
situación cambia.”
Es
decir, quizá la clave del éxito esté en reconocer que no estamos solos, que
somos seres interdependientes y que si como grupo, o como sociedad no recobramos
el valor de la solidaridad para apoyarnos entre nosotros, y además no
respetamos y valoramos la vida en todas sus dimensiones, definitivamente
estaremos condenados al fracaso. De hecho, estas decisiones son, quizá primero,
individuales, donde cada uno se hace consciente de su lugar en el mundo y de
cómo su actuación está enlazada con la de otro/otros.
“…si
pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Tal vez quiso
decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita
concatenación de efectos y causas.” El Zahír,
Jorge Luis Borges.
Como
estudiante de esta Maestría, debo decir que en tan solo dos meses que llevamos
de clases, en lo personal me estoy cuestionando muchas de mis actuaciones. El
grupo humano que conforman mis compañeros de clase, ha resultado ser un grupo
inquieto, crítico, pero también solidario y en la búsqueda de un mejor vivir
que implique la convivencia solidaria y respetuosa con todos los que poblamos
este Planeta, humanos y no humanos, y debo decir que resulta bastante
alentador. Y esto apenas comienza.
REFERENCIAS
DIAMOND,
Jared. Colapso Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Nueva
York. Primera edición. Enero de 2006.
SAGAN,
Carl. Miles de Millones. Círculo de Lectores. Barcelona, España, 1998.
BORGES,
Jorge Luis. El Aleph. Alianza editorial. Madrid, España. Décimo quinta
reimpresión, 2009.
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Nota de reacción sobre el texto
Sustentabilidad como Elección Colectiva de Fabio Arias y Melissa Quintero.
Luego
de leer el texto propuesto, me pregunto por qué los autores ponen de manifiesto
que la sustentabilidad es una elección colectiva, cuando en las definiciones de
sustentabilidad no se aborda de manera directa dicha premisa, sino que abordan
la definición desde el punto de vista del fin que se persigue y no de la manera
como dicho fin debe perseguirse. En el primer caso, la definición con énfasis
económico habla de sostener el nivel de consumo que garantice su nivel de vida
y el de las generaciones futuras bajo la premisa de mantener la capacidad de
producción, aquí la elección parece incluso ser individual (yo decido qué
consumo). En la segunda definición el énfasis es ecológico, allí se reconoce
que el Planeta tiene límites y que por ello se debe procurar mantener la vida y
la capacidad de regeneración de los ecosistemas, donde si bien es importante el
bienestar social, lo que se destaca es la restricción biofísica. Y por último
está el enfoque del desarrollo humano sustentable donde importan tanto las
generaciones futuras, como las presentes, buscando la integración entre el
progreso humano y la conservación del medio ambiente. Como se puede ver, en
ninguna de ellas se evidencia como lograr dicha sustentabilidad.
Con
las definiciones anteriores, quiero aclarar, no se menciona si las elecciones
que la ciudadanía debe hacer sean de tipo colectivo o individual, para
conseguir dichos propósitos. Tan solo más adelante y en otra definición, la de
Agyeman y Evans (2004) se menciona que la sustentabilidad justa puede verse
como “una oportunidad política de movilización y de acción desde un nivel local
o activista” y que a su vez “ninguna acción pública se hará en detrimento de
algún grupo social”. Es decir, aquí ya la premisa de la elección colectiva se
hace manifiesta, está el fin, pero también el medio. Sin embargo, y en eso
estoy de acuerdo, los autores mencionan que buscar la definición definitiva o
correcta de la sustentabilidad “es una tarea infructuosa”, toda vez que se trata de una construcción social, que
es cambiante, conforme una sociedad determine sus métodos adaptativos, o según
las circunstancias que le esté correspondiendo vivir.
Ahora
bien, gratamente, los autores al concluir el punto 2 manifiestan que el desafío
para alcanzar la sustentabilidad es cómo ponerla en práctica. Entonces
identifico que hay algo de acierto en lo que he dicho, que las definiciones de
por sí, no nos conducen, ni condujeron a lograr la tan anhelada
sustentabilidad; que hay algo más que se requiere, que ese algo más es no solo
poner en común los objetivos de la sustentabilidad, sino poner en común la
manera de alcanzarla. Y he aquí donde subyace el máximo reto. Ahora bien, para
los autores, la manera de alcanzarla es a través de la elección colectiva, la
cual requiere de una “difícil coordinación social”. Sin embargo, me pregunto si
es allí donde está la salida a nuestra falta de sustentabilidad, porque si bien
poner en común intereses y necesidades no es fácil, considero que lo realmente
difícil es el énfasis en la valoración que la sociedad le da a los recursos
naturales y al medio ambiente, donde ésta difiere constantemente y ello hace
casi imposible poner en común intereses, es decir por ejemplo, que pese a que
sabemos lo indispensable que es el agua, la desperdiciamos, no cuidamos los
ríos, etc., es decir la valoración se traduce en acciones que van en contra de
su calidad y su cantidad.
Volviendo
al texto: ¿qué pasa entonces con la elección colectiva? ¿Por qué es difícil la
coordinación social? Para responder estas preguntas, encuentro que los autores
citan a Ratner (2004) quien argumenta que la sustentabilidad “es el
resultado social de la competencia entre objetivos e intereses de los
diferentes actores, es decir, la sustentabilidad involucra un diálogo de
valores sobre el futuro colectivo.”. En
este aspecto me detengo, porque considero que sí es aquí donde radica en muy
buena medida lo que sucede o no con la sustentabilidad y la manera cómo
alcanzarla, pero, es en este cómo, donde de nuevo los diferentes autores que se
citan en el texto, se quedan cortos. Valorar los recursos naturales y el medio
ambiente, no en términos monetarios o financieros, sino como consigna humana
que respeta y defiende la vida en todas sus formas en el Planeta, y todo
aquello que la sustenta (agua, suelo, flora, fauna, aire, minerales), serían la
base para avanzar en procesos de sustentabilidad. Aquí pareciera que pudiese
darse un consenso, pues se trata de la vida que respalda nuestra propia vida,
individual y colectiva, pero no siempre es así, pues no todos, ni en toda
ocasión, los colectivos, o grupos o sociedades logran ponerse de acuerdo, o
usando las palabras de los autores, logran una coordinación social efectiva.
Ahora bien, de acuerdo con el texto, parte del cómo
alcanzar la sustentabilidad está en la identificación de los actores sociales
estratégicos para cada situación ambiental, aquí los autores hacen referencia a
las comunidades locales, a las organizaciones sociales intermediarias (ONG y
partidos políticos); así como a las entidades del Estado. Así como también en
la institucionalidad de mecanismos de participación ciudadana, para lo cual los
autores hacen referencia a los procesos de construcción participativa y de
resolución de conflictos que se dan en
la formulación de los planes de ordenamiento territorial y para ello citan tres ejemplos ocurridos en
Valle del Cauca . Sin embargo, si bien la
institucionalidad es importante, así como contar con mecanismos de
participación ciudadana, considero que si no existe una base valorativa frente
a la vida que hay que conservar, en
todas sus dimensiones, serán muy pocos los logros a alcanzar en cuanto a la sustentabilidad,
esto además, ligado con la manera como se concibe y se construye lo público: lo
público que es de todos, pero que a la vez no asumimos como nuestro.
Estoy de acuerdo con que la sustentabilidad es una
elección colectiva, sí, pero ésta no es suficiente. Quizá sí contamos con
mecanismos, tanto tecnológicos, como con herramientas de participación
ciudadana que nos permitan hacer la elección, y a su vez contamos con una base
valorativa frente a lo que debemos conservar en la naturaleza. Sin embargo, tal
como lo señalan los autores, la coordinación social es difícil, pero dicha
coordinación pasa por una elección valorativa individual frente a lo se debe
conservar, frente a la vida misma y lo que ella requiere para ser vivida con
dignidad. Y esta escala valorativa, creo, es la que al final falla, la que al
final no permite que haya acuerdos, ni que se tomen decisiones definitivas
(porque en muchas ocasiones los problemas ambientales cuentan con diagnósticos
efectivos, donde las causas han sido identificadas y donde se cuenta con
salidas técnicas reales). Es esta escala valorativa donde como sociedad nos
perdemos, por los múltiples intereses, porque creemos que hay tiempo, porque
sentimos que aún hay recursos para todos, porque nadie toma la decisión
definitiva y la hace valer.
Concluyo
para mí que la sustentabilidad es un conjunto de elecciones: individuales
inicialmente, y colectivas, seguidamente; pero también de elecciones
tecnológicas, de elecciones organizativas, de elecciones normativas y
principalmente o prioritariamente, de elecciones valorativas frente a la vida,
no solo humana, sino también la no humana, la vida de todos los seres que
compartimos este Planeta, frágil y con límites y que aún no terminamos de
conocer. Tal como concluye el profesor Ángel Maya (1988): “la relación con
la naturaleza está mediada por la relación entre los hombres. Involucra también
la red simbólica con la que se teje y se transmite la cultura”.
REFERENCIAS
ANGEL
M., Augusto. El retorno a la tierra, introducción a un método de interpretación
ambiental. Ministerio de Educación Nacional. Bogotá, noviembre 1988.
ARIAS,
Fabio. QUINTERO Melissa. Sustentabilidade em Debate. V.6, n. 2. Brasilia,
Brasil, mayo/agosto 2015.
Nota
de reacción sobre el texto Instituciones
y Sustentabilidad en el
Ordenamiento Territorial
Municipal Colombiano. Los Casos
de Cartago, Guadalajara de Buga y Yumbo, de Fabio Alberto Arias
Arbeláez.
Desconozco las razones por las
cuales surge una política municipal de ordenamiento territorial en nuestro
país, uno podría pensar que se trata de algo que puede ser obvio, es decir que se defina planificar el territorio y que dicha
planificación esté basada en la sustentabilidad de los recursos naturales, toda
vez que éstos son la base para que se dé un desarrollo equilibrado, ya que sin
por ejemplo agua, una comunidad no puede vivir en condiciones dignas, como
tampoco sin contar con una buena calidad del aire. En este sentido también se
espera que una política municipal de ordenamiento territorial permita regular
la manera como se organiza una ciudad o un pueblo acorde con cómo se
materializan en el territorio estos recursos naturales, es decir teniendo en
cuenta por ejemplo la trayectoria de los ríos, la ubicación de la zona
montañosa, etc.
Es decir, hay un deber ser que
subyace a las razones para que una política municipal de ordenamiento
territorial se aplique, sin embargo, en nuestra realidad colombiana, esto se ha
derivado de la necesidad de controlar el irregular crecimiento urbano de
acuerdo con lo que plantea ARIAS, Fabio (2015), donde lo que se entra es a
resolver un problema ya existente y no a preverlos, prevenirlos y actuar en
consecuencia: “Para los años 1990 la mitad de las
ciudades eran el resultado de ocupación ilegal de los suelos por población de
bajos ingresos. Esta situación llevó a que una gran fracción de las ciudades
contara con condiciones de habitabilidad precarias, sin abastecimiento de
servicios públicos, sin articulación a los sistemas de transporte y ubicación
en zonas de amenazas y riesgos naturales.”
El interrogante que surge es: ¿Cómo la política de ordenamiento
territorial municipal, ha propiciado acciones para la sustentabilidad en las
ciudades, bien sea grandes, intermedias o pequeñas? tal como lo formula el
mismo ARIAS, Fabio, quien para responderla toma el ejemplo de tres ciudades
intermedias del Valle del Cauca, Cartago, Buga y Yumbo, entre los años 1997 y
2010.
Los argumentos presentados para Yumbo y para Buga son
diversos, sin embargo en ambos está presente el rol de los diferentes actores
sociales que intervinieron directamente en los procesos de planificación, bien
sea como en el caso de Yumbo, de contar con un Alcalde que supo dimensionar los
factores ambientales, sociales e industriales, contando con un aliado
estratégico como la CVC, la autoridad
ambiental regional. De igual modo, la participación comunitaria y de las
organizaciones no estatales fue puntual en la formulación del Plan Básico de
Ordenamiento Territorial – PBOT, lo que al final favoreció la legitimidad del
mismo.
Se dice también en el documento de ARIAS, Fabio que la
calidad de la formulación de este PBOT de Yumbo permitió que los Alcaldes
siguientes tomaran esta herramienta de planificación y la articularán con sus
planes de desarrollo, logrando con ello avances significativos para el bien del
municipio, es decir, pensando en el bien común.
En el caso de Buga, el proceso de formulación del plan de
ordenamiento también permitió la participación de diferentes actores sociales
involucrados en los tres ejes en los que se centra éste, el turismo, la
plataforma logística y una ruralidad sostenible. En este proceso la participación de la CVC
también fue crucial (pese a las diferencias entre la Alcaldía y esta autoridad
ambiental), así como del Consejo Municipal de Desarrollo Rural, donde tienen
asiento organizaciones campesinas de gran trayectoria en la región como
Corponogales y la Corporación del Río Morales, participación que fue diezmada
por el conflicto armado, donde la presencia de grupos paramilitares coartó a
sus líderes impidiéndose el fortalecimiento de un proceso de desarrollo rural
participativo y sustentable.
La breve reseña de la participación en los procesos de
formulación de los planes de ordenamiento territorial de estos dos municipios
del Valle del Cauca, son un ejemplo de la difícil tarea que subyace en dicha
formulación, ya que existen múltiples intereses, que no siempre apuntan al bien
común; o que su implementación depende de la voluntad del gobernante de turno.
Es decir nuestras políticas finalmente son frágiles pues entrar a jugar
diferentes factores que o bien las hacen viables o bien las debilitan y las
fraccionan, como en el caso de Buga que en su zona alta, toda una comunidad fue
silenciada por las armas de los violentos.
Finalmente, la sustentabilidad depende de las decisiones de
las sociedades, depende de la voluntad que estas tengan para definir una agenda
común, depende de hacer a un lado los intereses particulares para pensar en
intereses comunes. Quisiera ser optimista, como lo es el autor Fabio Arias,
quien nos plantea que la práctica de la sustentabilidad muestra que no existen
procedimientos definitivos y que ésta es una construcción colectiva en
contextos específicos alrededor de unos principios básicos de calidad de vida
de las personas y de la capacidad del planeta para mantener la vida. Pero la
verdad, no lo soy. Porque los intereses son múltiples, porque cada actor social
tenderá a privilegiar sus propios intereses, porque no asumimos que tenemos una
casa común, porque desconocemos la capacidad de resiliencia que finalmente
tenga nuestro planeta, porque para nuestro caso colombiano, la importancia del
bien común y del bien colectivo no se enseña desde pequeños y por ello
dimensionarlos siendo adultos nos resulta sumamente difícil y sumamente
complejo, dejándonos caer en egoísmos, en negaciones del otro, en exclusión de
formas de pensar y de actuar diferentes.
Quisiera pensar que sí es posible. De hecho hago parte de un
colectivo de ciclistas urbanos que ha participado en los procesos de
formulación del POT de Cali. Pero justamente esta semana, nos cuestionábamos
quién o quiénes están detrás del hecho de que la red de ciclorutas que están
establecidas en el POT del 2000 aún no se hayan construido. Sabemos que hay
muchos intereses en juego, y que las voluntades gubernamentales no han sido
suficientes. Pero quiero creer. Quisiera creer.
ARIAS, Fabio. Instituciones y Sustentabilidad en el Ordenamiento Territorial Municipal
Colombiano. Los Casos de Cartago, Guadalajara de Buga y Yumbo
Universidad del Valle, Cali, Enero 2015