Era 1994 y nuestras vidas habían seguido su curso. Entregamos la casa a la espera de nuevas oportunidades. Recibí un día una llamada de Esme, estaba angustiada, sólo quería hablar de lo sola que se sentía, de la nueva novia de Juan. Todas pasábamos por las mismas preguntas: Qué haré con mi existencia? Me graduaré algún día?. La noche del 4 de febrero en el café llegó la noticia de su muerte, no sabía si gritar o llorar, me quedé inmóvil sentada en la barra recordando su cuerpo y su peculiar manera de mirar y de sonreír, sus preguntas sin respuestas claras para ella. Me sumió en un profundo letargo su partida repentina, su alarido silencioso, su adiós para siempre.
Para 1993 compartí una casa con Esme y Fer, fue la época de la compañía y la complicidad, trabajábamos todas en el mismo café y rumbiábamos en el sitio de moda. Fer y yo intentábamos terminar nuestras carreras, Esme iba por su tercer o cuatro intento, no se hallaba en ninguna. Escuchábamos a The Doors y a The Police como enloquecidas, igual que cuando nos fuimos a la playa de Pianguita en Buenaventura, sobreviviendo con una carpa, enlatados, agua y limón porque lo demás fue sol, olas y unos cuantos coqueteos con un extranjero; al regreso con muy poca plata en los bolsillos nos recogió en carretera una mula y así volvimos a La Sultana. En casa recibimos a muchos amigos, de todos los colores, olores y sabores, por Esme conocimos a Nora y Melba, cada una con su particular historia, bendecidas por el aroma y los sonidos de Los Ándes fueron y siguen siendo como dos ángeles que se posan detrás de nuestras espaldas. No sé si le hago justicia a la memoria (así dice el dicho?), si no es así debe ser que sólo recuerdo los pequeños énfasis en el disfrute de aquellos días.
Jamás sabré por qué lo hizo. Ella se llevó consigo sus preguntas y sus decisiones. Traté para entonces de buscar algún patrón. Sus antecedentes familiares. Su vida sumergida entre el agua y su silencio. Sus búsquedas sin hallazgos aparentes. Su inconformismo. Su éxtasis. Sus excesos. No hallé respuestas. Se fue con el sol, se fue con la brisa, se fue con sus manos gigantes atrapando rayos.
El mundo siguió girando y nosotras con él y sin ella.... como dice la canción:
Para saber como es la soledad habrás de ver que a tu lado no está
Para saber como es la soledad habrás de ver que a tu lado no está
...¿Qué habrá sido de su colección de tortugas talladas?
Noviembre, 2012.
OLCH.
Noviembre, 2012.

Precioso texto, como todo el blog
ResponderEliminarGracias querida Norma.
EliminarEn deuda, pero gracias.
Un abrazo.