Aurelio Arturo
Conocí
hace algunos años atrás los dibujos de Pedro Ruíz acompañando el texto “La
riqueza escondida” de William Ospina, el tema de estos dibujos es el
desplazamiento, en ese momento me causaron un fuerte impacto, no por su absoluta
belleza, sino porque para ese entonces
hacía parte de un equipo de trabajo que atendía a mujeres víctimas de
desplazamiento forzado y me encontraba cargada de sus historias, por momentos,
tristes, dolorosas, llenas de llanto, de partidas, de muertes y desapariciones,
así como también llenas de historias del
litoral, de los valles, de la inmensa llanura.
Regresé
a buscar estos dibujos porque hace unos días hablaba acerca de mi estadía de 8
meses en La Barra, Buenaventura, y recordaba dos situaciones que me producían
una gran alegría: Una, el adentrarme en los esteros, con sutiles rayos de luz penetrando
por la espesura del bosque ante un absoluto silencio; fueron varias las
ocasiones en que nos adentramos por los esteros y siempre cada vez fue única,
tengo aún en mi memoria amaneceres, gotas de sudor salado que recorrían mi
rostro, sonidos silvestres que en mi vana imaginación traían jaguares y
serpientes nunca vistos. La otra situación regocijante de aquellos días era cuando
nos cruzábamos con las canoas que venían cargadas de plátano y frutas, esos
grandes mercados fluviales que de repente aparecían en el San Juan, ese majestuoso
río que desemboca en el Pacífico; era total y absolutamente sorprendente para mí ver
a las mujeres remar, caminar aguantando el equilibrio y echarse el racimo al
hombro… qué valientes, qué bellas.
No
sé qué será de la vida de las mujeres que atendimos, pero espero que así como a
mí, un breve tiempo entre la belleza y la magia del litoral alimentó mi
alma, así el recuerdo de su vida pacífica, de su vida sin apuros, de su vida
campesina, de su vida junto a sus hijos que siguen creciendo, sea también esa
magia que las alimente y las siga llenando de esperanza y les permita seguir
insistiendo. Porque eso es lo que nos queda… insistir!.
Vuelvo
entonces mi mirada sobre los dibujos de Pedro Ruíz y el poema de Aurelio Arturo,
Rapsodia de Saulo:
“Trajimos sin pensarlo en
el habla los valles,
los ríos, su resbalante
rumor abriendo noches,
un silencio que picotean
los verdes paisajes,
un silencio cruzado por
un ave delgada como hoja.
Mas los que no volvieron
viven más hondamente,
los muertos viven en
nuestras canciones.”
Este es el enlace de la página del artista Pedro Ruíz de donde tomé sus dibujos prestados:
Olga Lucía, Septiembre 2013.



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