Que nunca más en la vida sigamos diciendo “tengo un nudo en la
garganta”…puede ser riesgoso.
Se trata de aprender a identificar aquello que se nos vuelve nudo
en la garganta: las rabias no manifiestas y que nos tragamos; los dolores sin
lágrimas; las esperas silenciosas que duelen. Con esto estoy diciendo que
aprendamos a decir lo que tenemos y queremos decir, expresando lo que
sentimos, así nos duela o les duela, así suene torpe o absurdo.
Es decir, encontrar la manera de aprender a comunicarnos, a que la
rabia la elaboremos y la volvamos palabra; a que el dolor lo sintamos, lo
lloremos, lo expresemos y continuemos; a que aquello que callamos lo valoremos
y definamos hasta dónde vale la pena continuar callándolo o no, si tiene el
peso suficiente para hacernos daño o no y si lo tiene entonces sacarlo. Nos
enfrentamos así a esa imperiosa necesidad de aprender a relacionarnos con el
otro (la otra).
Lo anterior desde el punto de vista emocional hace parte de la prevención de lo que nos puede llegar a suceder físicamente en
nuestro cuello, ese que sostiene nuestra cabeza y que contiene la tráquea, las
cuerdas vocales, la laringe, el esófago y la tiroides.
El
cáncer de tiroides:
Aunque
no se sabe a ciencia cierta qué lo causa, se dice que un alto consumo de
pescado de mar y mariscos[2] lo previene por su alto
contenido de yodo, así como evitar la exposición innecesaria a la radiación ya
que este cáncer puede ser consecuencia de la
radiación ionizante.
La atención inmediata a las señales y los síntomas
es la mejor manera para diagnosticar temprano la mayoría de los cánceres de
tiroides. El cáncer de tiroides puede causar cualquiera de las siguientes
señales o síntomas[3]:
§ Un bulto o masa en el cuello, que algunas veces
crece rápidamente.
§ Inflamación en el cuello.
§ Dolor en la parte frontal del cuello, que algunas
veces sube hasta los oídos.
§ Ronquera u otros cambios en la voz que persiste.
§ Problemas de deglución (tragar alimento)
§ Dificultad para respirar
§ Tos constante que no se debe a un resfriado.
Así como una bola de nieve que crece, no como una mentira sino
como una verdad que no queremos ver y que se hace más evidente, así son estas
cosas. Y la mejor manera de atacarlas es
con una detección temprana o previniéndolo.
Mira tu cuerpo detenidamente, aprende a conocerlo, pálpalo, tócalo
y si llegas a ver alguna anomalía, algo que se sale de lo que cotidianamente has
visto en él, puede ser una señal que te indica que “algo” puede estar
sucediendo, así es que acude a tu médico para que te examine y realice los
procedimientos indicados para diagnosticar si existe o no alguna enfermedad.
Solidariamente,
Olga Lucía Correa Hernández
[1] Campaña para la detección
temprana del cáncer de tiroides de la Liga contra el cáncer.
[2] El pescado y los
mariscos son fuente de proteína, ácidos grasos omega-3, calcio, yodo, vitaminas del grupo B como B1, B2, B3 y
B12, y vitaminas A y D (liposolubles) y en menor proporción, la E.

Gracias por esta página, bella, útil y sobre todo, conmovedora.
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